La Guerra Civil y Zapatero
Oct 31st, 2007 by Jaime Maristany
Es una verdadera lástima y es una barbaridad. Reabrir un tema que estaba cerrado, abrir heridas olvidadas, crear nuevas heridas en personas que ni siquiera supieron que pasó. Es una barbaridad, son ganas de hacer daño, al mismo tiempo que hay personas con graves carencias que están vivas y que podrían recibir esa energía que se pone en reavivar un pasado muerto.
Durante 1935 y 1936 los”rojos”, “brigadas” o como se los quiera denominar, comenzaron a salir en raids nocturnos a buscar profesionales en sus casas y matarlos. Después comenzaron a matar a sacerdotes y a monjas. El actual héroe catalán, Companys, Presidente de
La situación produjo la reacción de los no republicanos-comunistas y se levantó una parte del ejército al comando del General Mola. El General Mola murió pocos días después en un accidente de aviación en el norte, quedando al mando el general Moscardó. Pero Moscardó a su vez quedó sitiado en el Alcázar de Toledo, por lo cual el mando recayó en el general Franco.
Los jóvenes democráticos socialistas que atacaron el frente de la sede del Opus Dei en Roma diciendo que estaba bien que hubieran sido muertos los sacerdotes que ahora se beatifican, porque los habían matado los que habían bombardeado Guernica, son bestias e ignorantes. Bestias porque no justifica un ataque el otro, o volvemos al “ojo por ojo y diente por diente” ya superado, y son ignorantes además porque Guernica ocurrió mucho después de que los “rojos”, asesinaran a esos curas disfrazándose con sus casullas y cálices (tengo las fotos).
El camino que ha elegido Zapatero es una barbaridad. Es una forma de crear enfrentamientos donde las brasas ya casi no existían y es abrir nuevos frente s en jóvenes que ni siquiera saben de que hablan y solo actúan de manera bestial sin saber que hacen. Los muertos de las guerras hay que dejarlos reposar y esto es lo que han hecho Francia e Italia con los de
Hay gente que se está muriendo hoy, hay más de dos tercios de
Zapatero no lo entiende, tiene viejos rencores que quiere saldar, sin recordar el viejo dicho árabe que dice que la venganza requiere dos ataúdes, el del otro y el propio.

